Yo no me canso de creer en tí, bufón. De preguntarme qué carajos hacías cuando inventaste el mundo.
Y te imagino, sonriente el día que de tus ojos nacieron la lluvia y la tristeza.
Cómo ibas a saber que cosas así nos romperían el corazón.
Cómo podías saber que lloraríamos la muerte de un ser querido y vendríamos a pedirte explicaciones, Dios.
Cómo ibas a saber que cosas así nos romperían el corazón.
Ya no te mires al espejo buscando explicaciones; se trata de morir. De soñar con tres días de luto que se conviertan en esperanza. Que el rey de reyes venga a salvarte -a salvarnos- de todas las injusticias y las estupideces que escribimos en los periódicos.
¿De qué se trata?
Sabe.