lunes, marzo 22

De cuando mueren las estrellas

Todo lo que alguna vez hayas visto.
El polvo desnudado por el sol.
La tarde de olor a tierra mojada.
La noche, la lluvia de alfileres, el cielo debajo de su falda.
Todo lo que alguna vez hayas sentido,
la lengua de una serpiente en tu piel,
el sexo de una diosa en tu espalda,
sus senos, sus pezones, su humedad,
toda ella dispersa e inventada en un poema,
el sonido estruendoso de una risa en el silencio,
y la torpeza de las montañas desquebrajando al horizonte,
la tristeza de las olas del mar, muertas en la playa,
el grito, de cuando mueren las estrellas,
la caída, la inevitable caída de dios,
el estallido de los cuentos con historias sin final.
Y todo es, todo será, todo alguna vez fue soñado.
Todo, hasta tú. Incluso yo.
Incluso hoy, mañana, después,
el infierno, las tiendas, el helado de chocolate,
la miel, las abejas, el color verde aguacate,
todo son esquirlas, muertes y violencia sin fin,
aquí,
allá,
entre este cementerio de luces.
Todo fue.