lunes, diciembre 12
Pronto
miércoles, diciembre 7
jueves, octubre 20
Para considerar
Podría, de vez en cuando,
salir volando por esta ventana que me vigila.
Unirme al aullido de perros, de ambulancias, de locos,
y romper el viento en un ulular sin sentido.
Podría, a veces,
Robarte el beso que piden tus labios de fuego,
salir volando por esta ventana que me sueña
y romper los trazos de realidad que son el engrudo que le da forma
al mundo.
Romper el viento como un maullido de gatos haciendo el amor.
lunes, agosto 8
Extracto de la otra Biblia
martes, mayo 31
Viernes de pelea
viernes, mayo 27
Otro mundo
Lo que había en el otro mundo estaba por ser descubierto. El cuarto se iluminó y el anciano supo que a través de esa ventana viajaría a la redención. No más purgatorio. Recordó el dolor, todo el tiempo perdido, y suspiró como quien sabe que viene una nueva época de paz. Se dejó llevar por la luz y siguió el camino hacia lo desconocido.
En el sótano de una casa abandonada, dos muchachas reían nerviosas y posaban con suavidad sus manos sobre el tablero de aquella güija.
-¿Crees que funcione? –Dijo una de ellas.
-Ya lo hizo. –Respondió una voz de viejo demonio.
jueves, marzo 17
Todo se ha vuelto a marchitar
miércoles, enero 12
...
sábado, diciembre 25
Otro día de navidad
Igual que siempre en este día, un pequeño lloraba mirando su árbol lleno de juguetes de lujo. Lo más nuevo del mercado y todo lo que Chabelo le había presumido en la catafixia. Pero lloraba. Y se iba con las manos llenas de obsequios a jugar solo a su cuarto. Como cada año, soñaba con otro día de navidad para que un viejo Santa vestido de rojo lograra llegar hasta la base de la chimenea en aquella casa de la calle 33 y pudiera darle al fin aquel prometido regalo. Una vez más, escribía una carta donde vertía todos sus sueños e ilusiones pidiendo la única cosa que no podía tener.
También el señor Claus lloraba con amargura siempre que releía la carta que al calce decía: Querido Santa, este año quiero...
lunes, noviembre 8
Idealismo
El barco que zarpa todos los días de la esquina de esta calle, ha sido rebautizado con el nombre de idealismo. Le han roto un libro en la proa, machacado las ubres con tinta roja y encima le han echado un enorme cordón umbilical (sugerencia de los niños del pueblo).
Toda nuestra suerte depende ahora del día en que se decida en cuál de los trece mares lo hundirán. Si viajaremos en parejas en el arca, si tomará un nuevo horario nocturno, si acaso se llevará los ojos de nuestros viejos para venderlos a los gigantes que habitan las bibliotecas.
Yo tengo cierta fe en la costumbre de arrojar políticos a la hoguera. ¿Qué más da si nos tachan de intransigentes, de reincidentes, de rebeldes sin causa, de locos abordando un barco que los lleve lejos de la razón?
jueves, agosto 26
sábado, julio 24
Voy a hablar de la esperanza
Me duelo ahora sin explicaciones. Mi dolor es tan hondo, que no tuvo ya causa ni carece de causa. ¿Qué sería su causa? ¿Dónde está aquello tan importante, que dejase de ser su causa? Nada es su causa; nada ha podido dejar de ser su causa. ¿A qué ha nacido este dolor, por sí mismo? Mi dolor es del viento del norte y del viento del sur, como esos huevos neutros que algunas aves raras ponen del viento. Si hubiera muerto mi novia, mi dolor sería igual. Si la vida fuese, en fin, de otro modo, mi dolor sería igual. Hoy sufro desde más arriba. Hoy sufro solamente.
Miro el dolor del hambriento y veo que su hambre anda tan lejos de mi sufrimiento, que de quedarme ayuno hasta morir, saldría siempre de mi tumba una brizna de yerba al menos. Lo mismo el enamorado. ¡Qué sangre la suya más engendrada, para la mía sin fuente ni consumo!
Yo creía hasta ahora que todas las cosas del universo eran, inevitablemente, padres o hijos. Pero he aquí que mi dolor de hoy no es padre ni es hijo. Le falta espalda para anochecer, tanto como le sobra pecho para amanecer y si lo pusiesen en la estancia oscura, no daría luz y si lo pusiesen en una estancia luminosa, no echaría sombra. Hoy sufro suceda lo que suceda. Hoy sufro solamente.
lunes, julio 5
Cierto mundo
martes, junio 29
martes, mayo 11
Todo
viernes, abril 30
...
Había en su rostro algo frío, una especie de cierzo silente, un velo adormecido como estatua dormida en el templo de Afrodita. Sin saberlo, su regreso era para mí como un boleto dorado para la salida del purgatorio, único e intransferible, y el mismo instante en que la observé caminar por las calles empedradas de nuevo, noté a su paso renacer los bosques tan altos como un Kraken recorriendo la ciudad.
Ella fue fugaz como la tormenta, luego guardó silencio como en el principio de los tiempos, marchándose, y con palabras heladas como su añorado mar, suspiró el adiós definitivo a mis oídos, caminando delante de mis ojos congelados, mirándola mudos, como dos viejas y olvidadas estatuas de sal.
lunes, marzo 22
De cuando mueren las estrellas
martes, febrero 2
Silencio
viernes, enero 22
Cuento
Dos niveles más de calificación existían para cuando el viaje era, o extremadamente malo, o regularmente placentero. El mediano, recomendada abordar con mesura la unidad; mientras que el más terrible, dibujaba en letras rojas una enorme: ADVERTENCIA - El conductor de esta unidad es una persona irresponsable. Muy malo para manejar. Papelas del auto no parecen estar en regla, asientos descuidados, PELIGRO INMINENTE de choque y desgracia. La gente, antes de abordar, notaba las etiquetas y decidía en base a ellas el futuro de su viaje. Máxima utilidad.
Eso era el pan de cada día para aquel señor. Y fue feliz hasta el día que abordó aquel otro taxi, de aquel otro señor, con aquel otro sistema para descalificar pasajeros, preferentemente bien portados, a quienes odió desde el día que una enorme etiqueta color rojo, le evitó ser el afortunado ganador del bono que daba la empresa aquella navidad.
jueves, enero 21
Pienso
hay que evitar a toda costa convertirse en una estadística.
Pero sencillamente, a veces vale más ser una de esas estadísticas de las que casi nadie quiere leer.
Hay que evitar, en todo caso, pintarse de colores,
sobre todo a rayas, sobre todo a rayas blanco y negro.
Preferible andar descalzo,
limarse los miedos,
mirar Dr. House o esperar que pasa con los que nada pasa de Lost.
Asomarse al facebook o twittear,
admirar los libros nuevos sabrosos en el librero metálico desabrido.
El rompecabezas,
la música de rock,
los estruendos de un gol de la selección mexicana ganando el mundial en pantalla panorámica de veintisietemilpulgadas.
Las cosas no tan sencillas pues,
ni tan torpes como desaprender a andar por la banqueta,
llorar en horas de oficina,
poner papelitos en la taza del baño y sentarse a disfrutar la salida de políticos que se ahogan cayendo desde mi aflojerado culo.
Interpretaciones sencillas de la mala moral,
trova y rock pesado camino a casa.
Letras medio libres para aprender a escribir mejor,
olvidar a escribir y luego que alguien nos enseñe el camino a las magazines con un pie debajo de la banqueta y otro por encima de los árboles.
Tanto sexo oral que siempre haga falta más.
Para ti y para mi los orgasmos,
paletas de sabores,
nieves de capuchino,
palomitas y refresco con chocolate de regalo,
nachos,
luces,
semanas,
más viernes,
menos lunes,
menos hijos de puta en el gobierno,
menos soledad para los que no saben que hacer con su tristeza.
miércoles, diciembre 23
jueves, diciembre 3
Trinchera
reptar de tus piernas al sillón y verterme sobre el suelo rojizo
mirar al sol de imágenes coloridas y seguir el norte
descubrirme perdido en el desierto sólo para hallar un oasis de ti.
La luna atada al techo suspira soñando con el mar que se acumula en la tina
Los libros en las cajas de cartón gritan pidiendo libertad
Alzan bandera de negro y huelga
¡No más letras a los herejes!
No más espejos al sexo y la vanidad.
Resbalo y soy un ratón cíclope parpadeante
congelado ante la caja blanca y herido en sus ríos de sal
alzo el vuelo, avión de papel recorriendo la sala
y yo que me exilié tan lejos de tus piernas,
reclamo el trono cayendo en picada desde un foco vengador
en caída libre a tu ombligo, escondite de azúcar
trinchera perfecta para volver a atacar
al haz de luces que se esconde en tus labios color marrón.
lunes, noviembre 16
Cuéntame de la tristeza de los liberales, de los idealistas, de los poetas que dejaron de escribir cuando sospecharon de la lluvia de plástico que caería mañana.
Cuéntame, si puedes, una historia de esas donde termino muerto sobre tu piel.
Y luego revivimos.
jueves, noviembre 5
Asterión
y mientras relamo mis heridas,
asomo a la ventana suroeste del laberinto buscando algún dejo de ti.
Ya que te has ido,
me desvanezco en sombras,
arranco tu nombre de cada pared,
pero son miles,
desvelo a la noche odiándote,
odiándonos,
percibo el día de tu regreso,
el cierzo,
tu sangre congelada,
y atisbo el día de mi muerte,
mi muerte real,
no tan dolosa como esta que ahora me mata,
me vuelve indeseable, translúcido,
y me grita al oído que todo fue un sueño:
Ariadna nunca fue tuya Asterión.
Día gris en la oficina, rectángulos y notas a pie de página,
sonidos de calle, sirenas, patrullas,
Teseo andando despacio,
entrando al edificio de la calle de Creta,
pisando seguro el primer escalón.
Ni nada de malo que tiene
No, eso no tiene nada que ver conmigo.
Yo soy de los otros.
Los del papá que se encabronaba con los reclamos de la mamá cuando no alcanzaba para pagar la renta, la comida, la ropa, los lujos, el cine, los libros, la escuela privada, y un largo etcétera de cosas que faltaban porque así nos había tocado vivir. Nada del otro mundo, supongo.
Pero no, eso no tiene nada que ver conmigo.
Ni nada de malo que tiene.
Ni nada de malo soñar con un viaje a new york.
